¿Qué tienen que ver los bosques con la educación? ¿Cómo podemos aprender de nuestro entorno para mejorar como padres y profesores? En esta entrada de blog reflexionaremos sobre el modelo educativo actual y la necesidad de un cambio de paradigma

¿Alguien se ha preguntado alguna vez qué pinta un eucalipto australiano en Santander? ¿O una palmera africana en Logroño?

Fácil

Ante un desastre como por ejemplo un incendio, se busca replantar con un cultivo de rápido crecimiento que asegure el suelo y el oxígeno

De esta forma nos encontramos por todo el norte bosques artificiales, homogéneos, de crecimiento rápido y estandarizado, de una especie que no es propia del entorno, que no permite el crecimiento de otras plantas y que además mina el sustrato impidiendo cultivos posteriores.

¿Es lo natural? No. ¿Es lo deseable? No. ¿enriquece al entorno? No ¿Funciona? A medio plazo, .

Suficiente

Eso mismo ha pasado con las generaciones del siglo XX

Nosotros, nuestros padres, nuestros abuelos, todo lo que hemos aprendido es fruto de un periodo de post guerra. Somos generaciones formadas en el rápido crecimiento, en la homogeneidad y en la rentabilidad rápida al sistema porque es lo que ha hecho falta hasta ahora.

Nosotros somos ese bosque de eucalipto

¿Y las generaciones que vienen?

Ay… Eso ya es otro cantar.

Las generaciones que vienen son ese bosque natural, ese bosque diverso y que surge espontáneamente. Ese que no necesita al hombre para sobrevivir, que no necesita ser plantado ni abonado, ese en que cada especie es vital para su desarrollo en conjunto

¿Y qué estamos haciendo los viejos eucaliptos ante estos brotes? Cuestionar. Nuestra cultura de bosque artificial nos hace cuestionar los nuevos brotes

¿Os imagináis este diálogo en la naturaleza?

  • “Ay ese tomillo…. crece por dónde le da la gana, no se centra en una zona en concreto… Seguro que es TDA”
  • “Ay ese roble… Menudo retraso madurativo lleva el pobre. Fíjate que otros árboles de su edad ya tienen ramas y hojas” 
  • “No hay manera con esa encina. No es nada flexible. Yo creo que tiene rasgos del espectro autista”
  • “¿Has visto esa hiedra? A su edad y aún apoyándose en los árboles. ¡Cuánta autonomía le falta!

Nuestra generación, que presume de tener unas cifras espeluznantes de estrés, ansiedad, violencia explícita y fracaso escolar, se atreve a decirles a estos niños que vienen que no saben crecer, que no lo están haciendo bien y que todas esas características individuales no son si no problemas y que ya se los vamos a solucionar nosotros.

Cuando se habla de un cambio de paradigma, un cambio en la educación, se habla de esto.

De la necesidad que tenemos de transformar nuestro egocentrismo docente hacia una escucha activa, que sepa sacar lo mejor de cada alumno en lugar de darles lo que nosotros creemos que es lo mejor

Dejar de ser bosque homogéneo para empezar a convertirnos en lluvia enriquecedora

Y tú, ¿qué opinas? Contacta con nosotras y cuéntanoslo

*¿Quieres saber más?

Aquí un enlace con el impacto de los bosques de eucalipto

El alcance del estrés en los adultos españoles en el siguiente enlace – ¡Os adelanto que ronda el 70% de la población!

Algunos números sobre el fracaso escolar en nuestra generación pinchando aquí – Nuestra generación, la que se iba a la obra por labrarse un mejor futuro, roza el 40% de tasa de fracaso escolar.